Ya han sido varias las veces en las que alguien me ha puesto en un aprieto al preguntarme por el compromiso social del escritor. O, más concretamente, por mi compromiso social como informático que escribe.
La pregunta suele ser si yo, al escribir, tengo en cuenta el compromiso social, la igualdad de género o cualquier otra lucha loable por mejorar nuestra sociedad. Y, como ya me propuse hace un tiempo que todo esto trataba de honestidad, siempre tengo que decir que no.
Y, la verdad, esto me hace quedar como el culo, así que he decidido reflexionar sobre este asunto y este es el lugar para apuntar mis pensamientos.
Lo primero que me pregunto es si un escritor ha de ser socialmente comprometido para ser un buen escritor. ¿Ha de serlo? Yo creo que hay grandes escritores que no lo son o nunca lo fueron. (Que cada uno se ponga sus propios ejemplos porque yo no quiero meterme en más jardines)
Lo segundo que me planteo es sobre el modo en el que se suele hacer la pregunta: “¿Tú, cuando escribes, tienes en cuenta la igualdad de género?” (por ejemplo).
Podría contestar que mis mejores personajes son mujeres, que pienso incluso que las suelo tratar mejor que a los personajes masculinos; podría decir que he escrito sobre mendigos y sus sentimientos y los he retratado con una humanidad con la que no solemos mirarlos cuando piden en la calle. Podría incluso decir que escribí un personaje, mujer para más señas, que pasa de llamarse Victoria a Libertad y que liga su suerte a la de la República contra el fascismo.
Y nada de esto sería falso.
Pero ante la pregunta, “¿piensas en la igualdad de género/clases cuando escribes?” tengo que contestar la verdad: No.
Escribo novela. Supongo que en la poesía sería algo muy distinto. Pero yo escribo novela y, según mis propias palabras, escribo novelas de personajes. Lo que yo me planteo cuando comienzo a pergeñar una novela no es qué causa voy a defender, sino qué personajes voy a contar. Esto es así, lo primero que me suele surgir son los personajes, antes incluso de qué es lo que van a hacer esos personajes. Y luego, podré escribir personajes depravados o adorables; pero solo según qué me haya propuesto contar.
¿Me hace esto menos comprometido socialmente, más machista? No voy a defenderme aquí de esto. Soy lo comprometido/machista que soy. Trato de ser buena gente y soy consciente de que tengo un amplio margen de mejora. Pero esto ya es parte de mi vida, no de mi obra.
Creo, por otra parte, (y lo copio de una entrada anterior) que el escritor debe estar detrás de sus libros, no delante. Que el escritor no importa, importa su obra. Y creo que todo este mundo 2.0 está desvirtuando eso mucho.
Fijémonos en los grandes libros, no en quién los escribió.
