Hoy va sobre hipocresía. Lo cual quiere decir que, como siempre, va sobre verdad.
He recorrido algunos círculos literarios y una de las cosas que más me sorprendió desde el principio fue ese modo que tienen algunos autores de poner a parir a otro en los corros privados y después adularlos en público o en su presencia. Nunca supe a qué atenerme con esto y siempre pensé que si lo hacían con unos, también me tocaría a mí de vez en cuando.
Y no creas que es algo que ocurre en raras ocasiones.
No estoy hablando de falta de educación. No estoy diciendo que se le retire el saludo a nadie, ni que se le falte al respeto que todo el mundo merece, ni siquiera aunque se esté parapetado tras esta pantalla de estas redes que se prestan tanto a ello. No, el saludo no se le retira a nadie y, si no puedes decir nada bueno de alguien, lo mejor es callarte.
Pero... ¿adularlo?.
En realidad sí creo entenderlo: nadie se quiere poner en contra a alguien que después tenga un "altavoz" con el que se le adule a él también.
Bueno, y como no quiero ir de puro, yo también he criticado en corros privados a los escritores que no me gustan, claro que sí; y no digamos de los que no me caen bien.
Pero no he ido después por ahí cepillándoles la chaqueta y, normalmente, para ser amable y hasta simpático con ellos no me ha hecho falta decir lo que no pienso.
El silencio... qué valioso es.
Por suerte, ellos tampoco me han preguntado porque es muy probable que no les importe mi opinión. ¿Por qué habría de importarles? Y, si lo hacen, pues supongo que querrán escuchar lo que pienso de verdad. Yo nunca le pregunto su opinión a nadie, incluso aunque me importe mucho, porque no quiero poner a nadie en el brete de tenerme que decir algo desagradable. Ya me la dará si quiere hacerlo.
Alguien me dijo que si destacas en lugares como Madrid o Barcelona es más por merecerlo que por llevarse bien con unos y con otros; que hay tal cantidad de opciones distintas que solo los que lo merecen se llevan la atención y que por eso no se dan estos provincianismos.
No sé si será verdad; en todo caso, se trata de eso: de merecerlo.
Merécelo y lo demás vendrá dado.
O no.
No hay comentarios:
Publicar un comentario