sábado, 23 de febrero de 2019



Igual el informático que escribe ha vuelto.
Igual no.
Vete a saber.
He estado muy callado durante mucho tiempo. Creo que por varios motivos. Uno de ellos es que estoy esperando la publicación de una nueva novela (aunque este me ha parecido más una excusa) Y otro (que se me ocurre ahora mismo. Ya sabes: esto siempre lo escribo sobre la marcha para que sean pensamientos y reflexiones) es que me estaba desintoxicando.
Sí, como lees. Desintoxicando.
He estado caminando mucho, y acordándome poco de la literatura; mucho menos de escribir.
Aun así, lo he estado intentando (6 manuscritos de una misma historia comenzados y vueltos a recomenzar). 
Y ahora, de repente, parece (no quiero lanzar las campanas al vuelo) que vuelve a fluir.
En cuanto me he desintoxicado de ese montón de rollos que lleva asociado, no el hecho de escribir, sino el de publicar. O ni siquiera el de publicar, sino el "mundillo". Ese mundillo endogámico de onanismo en grupo que supone, al menos en provincias, querer escribir, querer publicar querer que te lean. 
Sí, tres quereres. La frase no es la misma si le dejas solo el primero, piénsalo bien.
Siempre he dicho que la literatura es un acto solitario. Salvo excepciones, se escribe a solas. Salvo excepciones, se lee a solas. Y debería haberme hecho caso a mí mismo. 
El caso es que hace ya un tiempo que me retiré de todo eso. No tiene mérito, no vayas a creer. Tampoco me llaman para nada y no soy de meterme donde no me llaman. Así que, por una cosa o por otra, salí de todo aquello.
Y me dediqué a caminar mucho (o bastante).
Mucho para mí, en todo caso.
Y toda aquella obsesión atenazante (lo era, créeme) se ha ido diluyendo.
Y ahora vuelve a fluir. Y vuelve a ser agradable sentarse en el despacho y escribir. (Sobre todo es agradable porque fluye. Cuando no, no lo es).
Así que, mis propósitos tardíos de año nuevo son: 
No volver a caer en aquella obsesión. 
Disfrutar del momento que fluye, aprovechar si fluye; a otra cosa si no fluye.
Caminar y caminar, fluya o no fluya.
Si se publica, genial; si no, a otra cosa.
Si me llaman para el "mundillo" asistir, saludar, ser educado y simpático. Sin embargo, nunca, nunca, volverme a dejar envolver por él.
Pero si gusta lo publicado, que sea por la obra, no por mi simpatía.
Si esto último perjudica a "mi carrera literaria" decirme: ¿qué pijo carrera?
Importante: hablar solo cuando tenga algo que decir. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario