sábado, 17 de febrero de 2018

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Entiendo que alguien con tan mala memoria anote aquí todas estas reflexiones que de otra forma se perderían,  ¿pero por qué compartes todas estas pajas mentales en redes sociales? Sé que no es para tener repercusión: sabes que hay mejores métodos de hacerlo que la dejadez con las que las subes. ¿Entonces? Igual es para no desligarte del todo de esos pocos a los que sí has llegado, sin la mentira de los likes y los "amigos, seguidos, seguidores" y demás parafernalia de las redes Asociales. Demasiado ruido y poca música en esas redes.

viernes, 16 de febrero de 2018






Si no hay verdad, no hay nada. A veces, cuando se habla de honestidad pensamos que se trata de que un autor diga lo que realmente piensa de su obra. ¿Qué va a pensar? Si no le gustara no la publicaría. 
O...¿sí?. 
Puede que haya quien escriba para determinado "mercado" o para tal o cual "target". Y eso es bueno si es lo que de verdad quiere hacer, le gusta hacer, disfruta hacer. Pero si, por el contrario, lo hace contra su propio sentimiento solo por alcanzar ciertos objetivos, nos está mintiendo a todos, incluso a sí mismo.
De eso va la honestidad. 
Al final, se trata de honestidad con uno mismo. 
Se habla también de sinceridad. Piensa en tu obra, ¿para quién la escribes? Si lo haces para otro en contra de tus impulsos, no estás siendo sincero. 
No habrá verdad.
Y si no hay verdad, solo habrá un subproducto perecedero, sin valor alguno.
Es cierto que se darán casos en los que puesta toda la honestidad, sinceridad y verdad sobre el papel, seguirá teniendo un valor muy pequeño. 
Ante la falta de talento, nada se puede hacer.
Luego no se trata solo de dar lo que tienes, aunque sea todo lo que tienes; se trata de que tu talento te proporcione mucho para ofrecer y que tú lo des sin freno tal y como lo sientes hasta despojarte de todo.
Desnudarse es honesto y generoso.
¿Genio = talento + honestidad + generosidad?
Vete a saber.

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martes, 13 de febrero de 2018

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"Tengo problemas con las repeticiones, tanto en la vida como en la escritura. Cuando hago teatro, por ejemplo, no puedo repetir cincuenta veces la misma obra. Lo mismo ocurre con la literatura. Cada libro que he escrito ha sido para destruir el anterior. City es un ejemplo perfecto. Escribí Seda, pequeño y lineal, muy bien vendido, y me dijeron que debería seguir por el mismo camino, que debería replicar la obra. Pero salí con un libro no lineal, complejo y grande... Lo escribí para matar Seda. Para mí, cada libro funciona como antídoto del anterior."
          Alessandro Baricco.

Salvando las distancias, a mí me ocurre un poco igual. No es que desee destruir el anterior con cada libro nuevo; pero sí pasar página y recorrer otros caminos. Salir del día de la marmota y divertirme.

Para leer toda la entrevista (muy interesante) a Alesandro Baricco pulsa aquí.