Hablaba hace unas entradas del éxito, de qué narices es el éxito.
Ayer estuve en Navas de Jorquera, un pueblo de la entrañable Manchuela, de unos 500 habitantes. Fui allí para hablar de mi libro sí, pero también de libros, de escribir, del Museo del Prado... Y, para mi sorpresa, me encontré con un salón lleno con entre 40 y 50 personas. Es cierto que se habían juntado dos clubs de lectura, el de Cenizate y el de Navas. Aun así, haciendo números gordos, alrededor del 3 o 4% de la población estaba allí, interesándose por la literatura con un autor del que nunca antes habían oído hablar.
Dos pueblos muy pequeños, es cierto.
Igual un salón para 300 personas en Madrid es mucho más guay.
Esto último puede parecer mucho más exitoso.
Pues verás, no estoy de acuerdo.
Empecemos por los fríos números: En Navas de Jorquera lograron convocar en torno a la literatura al 3% de su población. Si esto lo hicieran en Madrid, los escritores llenarían estadios como si fueran estrellas de rock. Si, cuando vaya a Albacete a un acto parecido, se cumple el prorrateo, necesitaremos un local para alrededor de 4500 personas. No sé, se me ocurre la plaza de toros.
Pero no nos engañemos, todos sabemos lo que cuesta llenar 50 asientos tanto en Madrid como en Albacete.
Lo que me confirma que en Navas de Jorquera han obtenido un éxito de participación.
A ver, no estoy diciendo que no querría llenar 50 asientos en Madrid, claro que sí. Pero también os digo una cosa: si esos 50 madrileños no están tan implicados, no son tan amables, no se interesan tantísimo por el libro que TODOS han leído como esos 50 manchegos, entonces no merece la pena.
Navas de Jorquera y Cenizate son el éxito.
Y yo los felicito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario