Hace unos meses asistí a una charla de varios escritores. Ante la pregunta del moderador: "¿Piensan en los lectores cuando escriben?" se produjo un cierto pique entre dos de ellos. Uno respondió de inmediato que sí, constantemente; otro de ellos que no, nunca. El pique se desvió con rapidez (con cierta pedantería por parte de uno y cierto complejo mal resuelto por parte del otro) hacia la calidad literaria en relación con las ventas. En mi opinión (y es mi opinión, no un hecho) se dio un poco de postureo; claro que, quizá, en ciertos entornos, ese postureo es inevitable; puede que necesario, no sé.
Poco después, en otra charla, otro escritor comentó este pique ante el público. Su conclusión fue, más o menos, que no sabría decir quién llevaba razón pero que la realidad era que uno era un autor muy vendido (el que pensaba en el público) y al otro no llegaban a leerlo ni cien personas (el que no lo hacía).
¿Qué es lo que en mi opinión hay que hacer? Pues visto que el tercer escritor tenía toda la razón, supongo que lo que el primero.
¿No?
Pues... ¡qué sé yo lo que hay que hacer!
Confieso que estoy más cerca del segundo, del que no piensa en los lectores. Yo, en un acto de inmenso egoísmo, pienso en mí.
Es cierto: soy el único lector en el que pienso.
Y... bueno, el tercer escritor podría decir lo mismo de mí.
Hace ya tiempo que escribí "El istmo del reloj de arena". Varios me dijeron que cambiara bastantes cosas y estoy seguro de que tenían razón. Sin embargo, cada vez que lo leía, yo lo veía tal y como estaba. Me gustaba así. Me convencía así. Yo, como lector, disfrutaba de ese libro. Total, que lo dejé como estaba, no lo conseguí colocar en ninguna editorial, lo subí a Amazon en los inicios de Amazon en España y se convirtió en uno de mis libros menos leídos (que ya es decir).
El tercer escritor tuvo razón.
Pero continúo teniéndome como mi único lector (puede que termine consiguiéndolo). Me gustaría convencerme como me convence Spanbauer con cada una de sus obras, como Palahniuk con algunas, como me convenció Patria, o Sostiene Pereira, o Seda o La esposa Joven o... tantas y tantas.
Quizá es que ellos sí pensaban en mí cuando escribían, vete a saber.
Es broma, no sé en realidad como lo hacen estos.
Lo que sí sé es que, aunque suene bastante onanista, la única manera de disfrutarlo es hacerlo para mí; si no, qué sentido tiene.
Me gustaría que mi gusto coincidiera con el de muchos lectores, claro que sí. Cuanto más mejor. Como dijo el que sí pensaba en ellos todo el rato "Cuantos más lectores más gustico"; pero siempre siendo yo el primer convencido.
No critico ni al primero, ni al segundo, ni al tercero. Ni siquiera a mí mismo.Cada uno es libre de tomar su camino como más lo disfrute. Y tampoco hablo de la calidad literaria del primero, del segundo ni del tercero. Ni, por supuesto, de mí mismo. Eso, para los que se sientan capaces de hacerlo.
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