sábado, 3 de febrero de 2018






Reflexionemos sobre el conflicto. No hay historia si no hay conflicto. Por eso las historias de género negro gozan de tan buena salud tanto en cuanto a lectores como escritores. ¿Qué mayor conflicto que una muerte violenta? Ah, ¿pero y el conflicto interno? Creo que la diferencia entre una novela y una buena novela es el conflicto interno. Cualquier novela, buena o mala tiene un conflicto externo ya que si no, no existiría; pero no todas muestran el conflicto interno de sus personajes (de todos, a ser posible). Cuanto más profundo sea este conflicto, cuanto mejor tratado esté, mejor será la novela. 

Pensemos en Blade Runner. A mi entender, género negro. Aunque podría no serlo, da igual. Si se compara con la novela en la que se basa (“¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”) ¿Qué diferencias encontramos? El conflicto externo es similar: hay que encontrar y dar caza a los nexus-6. La diferencia, en mi opinión, está en los diferentes conflictos internos; inexistentes en la novela (salvo por Rick), visibles en la película. Recuerda el maravilloso diálogo del replicante Roy Batty: “Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.” Los nexus-6 de la película quieren vivir como humanos (conflicto interno) pero están programados para durar unos pocos años (conflicto externo). Esto también ocurre con los demás replicantes de la película, como el magnífico conflicto interno de Rachael que no existe en el libro. Es por eso que los replicantes de la película son (paradoja) más humanos que los de la novela. Personajes más completos, al fin y al cabo. 



Hablemos ahora del lenguaje. Es importante el lenguaje. Comparando de nuevo, el lenguaje de la película me parece mucho más lírico que el de la novela. En el libro, es más difícil conectar con lo que están sintiendo los personajes en determinados momentos. Se trata de un lenguaje mucho más bello, más (otra paradoja) literario. 

Por una vez, la película supera al libro. 

Es importante el lenguaje, repito. No se trata de contar, eso sabe hacerlo cualquiera; se trata de cómo lo cuentas (arte).

Hay demasiadas novelas por ahí sin conflictos internos, con un  manejo del lenguaje demasiado trivial (se me puede incluir, no pasa nada). Y, tengan el éxito de público que tengan, les falta ese "algo más".


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